Con dos motivos, blanco y negro, y un exquisito savoir-faire. Los Arceau H Déco conjugan la minuciosidad de la marquetería de nácar, con la maestría del engaste de piedras preciosas.

Arceau H Déco está inspirado en la vajilla de Hermès del mismo nombre. Y luce una caja de oro y diamantes. Mientras el centro de la esfera, rubricado con una H doble, voltea al ritmo del movimiento de la muñeca.

El reloj Arceau, diseñado por Henri d’Origny en 1978, apela ahora a dos oficios artísticos en una nueva creación de espíritu Art Déco. Su esfera central móvil (de marquetería de nácar y con diamantes engastados) reinterpreta la decoración de la vajilla de porcelana «H Déco»; un motivo en blanco y negro inspirado en los trabajos de forja que adornan la tienda del Faubourg Saint-Honoré en París.

Los detalles de Arceau H Déco, una obra de arte

En el centro, unas finas agujas sobrevuelan dos H entrelazadas. Que están estampadas en un disco de nácar que voltea al ritmo del movimiento natural de la muñeca. En este dúo en contraste, la versión en negro se ilumina con aciones engastadas; la versión en blanco, con un pavé de 432 diamantes, se parcela con hilos de oro arqueados.

Los maestros artesanos de Hermès dedican dos días completos para conseguir que la esfera sea una obra de arte. La base de oro blanco, labrada para alojar el nácar, se pule antes de pasar a manos del experto que coloca minuciosamente cada tesela del motivo de nácar; cortado con un grosor de 0,2 mm. Para terminar, el engastador la adorna con cientos de diamantes.

Con un movimiento de manufactura mecánico de cuerda automática; su discreta caja redonda de asas asimétricas se ilumina con dos filas de diamantes y se ornamenta con una gema de talla rosa en la corona.

Por su parte, el cristal de zafiro grabado con el logotipo de Hermès parece levitar. Las asas (inspiradas en estribos) sujetan la correa de aligátor liso negro confeccionada en los talleres de Hermès Horloge. Donde también se ha fabricado la caja de oro blanco.

Hermès crea objetos. Y las menos de los artesanos dan forma a esos objetos para que se conviertan en cómplices de quienes los usan. Prácticos y funcionales, son el resultado de un savoir-faire exigente y poseen la levedad de lo inesperado.