Con un espectáculo y decoración inspirada en el jardín del claustro de la Abadía de Aubazine, Chanel presentó primavera-verano 2020 Alta Costura.

El jardín del claustro fue un lugar donde Gabrielle Chanel pasó una parte de su infancia. Y esta experiencia, nutre la gramática estilística de Chanel. El piso pavimentado con diferentes motivos (como estrellas, vidrieras) y sus patrones geométricos entrelazados. Sumado al rigor de los hábitos en blanco y negro; los cuellos y las batas de las pupilas de embarque. Todos estos elementos están incrustados sutilmente en las siluetas de esta colección Alta Costura. Con un encanto joven y afirmado, con calcetines o botines con cordones y medias blancas.

En esta colección los vestidos son rectos de lana o tweed de dos tonos. Los pliegues planos, los cinturones trenzados altos en la cadera; sumado a cuellos en piqué de algodón o de Bertha adornados con bordados que hacen eco de los adoquines o vidrieras de Aubazine. Asimismo, los abrigos de guisantes cruzados con sus faldas de tweed comparten el mismo espíritu. Además, sujetados con botones con pedrería engastados con estrellas o flores; adornados con trenzas, con un cuello alto o doblado en la espalda. Los trajes en tweed beige se usan alternativamente con faldas acampanadas o veladas en tul. A veces enfatizados con finos cordones tejidos, en colores naturales, exudan un encanto rural.

Detalles de Alta Costura 2020

Los motivos gráficos inspirados en las vidrieras envuelven un vestido y traje completamente bordado con lentejuelas pastel mate. Mientras que los adoquines con lentejuelas de marfil mate se bordan sobre los trajes. La pureza de las líneas también se dibuja sobre abrigos largos.

Poco a poco, la elegante austeridad da paso a una graciosa ligereza. Una gran capa de tafetán de marfil sobre un vestido de tafetán azul marino. Un vestido escalonado en crêpe realzado con un cinturón de trompe-l’oeil bordado completamente con lentejuelas de la Casa de Lesage; que lleva una chaqueta bolera con mangas kimono, top y falda en seda floreada marfil bordada con efecto de pavimento de lentejuelas mate. Además, una falda completa en tweed va acompañada de una chaqueta corta bordada con pequeñas piezas de rodoides; pintadas a mano como fragmentos de vidrieras. Y una capa bordada con motivos inspirados en los adoquines de la abadía. Asimismo, una falda larga se combina con una chaqueta blazer de tweed de lentejuelas negras con un cuello Bertha en piqué de algodón.

Los juegos de transparencia son evidentes en los vestidos de peso pluma. Entre sus capas de enaguas de tul de seda en blanco y negro, revelan una construcción refinada y muy ligera. Los vestidos de encaje floral difunden aún más esta delicadeza. También aparece en un vestido de crepé azul marino con gasa calentada con una estola de tul, en una falda completa con bolsillos de delantal. Así como en un vestido sin espalda de gasa negro con una pelerina en encaje.

Finalmente, el vestido de novia viene en crêpe georgette, realzado con un triple collar de Peter Pan en tul. Y un velo bordado con ramas de glicina. La simplicidad de este vestido corto revela una modernidad pura de Alta Costura.