Detrás del proyecto están Matías Burstein y Patricio Fiaschi. Calm propone que comprar colchones en el país deje de ser una experiencia engorrosa y pase a convertirse en un placer. 

Las mentes que han llevado adelante esta idea innovadora en Argentina son Matías Burstein y Patricio Fiaschi; ingenieros industriales, emprendedores y orgullosos socios creadores de Calm. Un sistema de venta online de colchones que son entregados sellados al vacío dentro de una caja relativamente chica, que se expanden una vez abiertos.

Además, los clientes tienen la posibilidad de probarlos por 30 días para testearlo, y si finalmente no les gusta, pueden devolverlo y recibir un reembolso. Como si eso fuera poco, los colchones devueltos se donan a la organización TECHO.

“La industria del sueño es la misma desde hace años y nunca se renovó, y el público de entre 20 y 30 años no se identificaba con ninguna marca”, cuenta Matías. Quien, tras haber sido Gerente Comercial de una importante empresa de venta online se dio cuenta de que los colchones no tenían una buena experiencia de compra. Entre otras cosas, porque le implican a la gente llegar a extremos como tener que pedirse el día en el trabajo para poder recibirlos en su casa. Si se tiene en cuenta que en Argentina se venden 4 millones de colchones por año, eso significa que potencialmente hay muchos clientes insatisfechos.

Así, investigando, un buen día Matías se dio cuenta de que en otros países existía un modelo que reinventó la industria del sueño. Algo que mejoraba notablemente la experiencia de los usuarios, y que contaba con tres puntos fundamentales: entregarlos en el menor tiempo posible; en un formato práctico y ameno; y que le permitiera a la gente probarlos para darse cuenta de si les gustaban o no.

Las claves de Calm

Entonces, ¿es rentable tener una política de retornos como esa? Si, en el año y medio de vida del emprendimiento (que se lanzó el 4 de noviembre de 2019, en pleno Cyber Monday) ya vendieron más de 11.000 colchones y sólo tuvieron un 1% de devoluciones. 

La clave es un producto de excelencia, que pasó previamente por un riguroso control de calidad. En Calm tienen un único modelo de colchón, que viene en seis medidas (una plaza, plaza y media, dos plazas, queen, king y superking). Asimismo, el producto se desarrolla con los mejores proveedores para obtener el colchón perfecto para todos, al precio que debe costar.

Los socios creadores realizaron una pequeña investigación en informes de traumatólogos. Aprendieron que hay un modelo de colchón que se adapta al 99 por ciento de las personas. Que lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de alinear la columna y dejarla recta, por lo que no tiene que ser ni muy duro ni muy blando.

El resultado es un producto 100 por ciento de industria nacional, que se hace con dos capas: una de 18 cm de espuma de alta densidad y otra de 4 cm que se llama “soft” y que es precisamente la que se adapta a las curvas de la espalda. Para este año prometen, una misma variable de su colchón original con mayor altura; algo que los clientes están pidiendo.

El desarrollo de Calm

El proceso del proyecto demandó 8 meses de trabajo. Calm salió al mercado en noviembre de 2019 para el Cyber Monday y la respuesta en ventas fue increíble. El proyecto contó con un desembolso cercano a los US$ 50.000 para ponerlo en marcha.

Los socios coinciden que el desafío más importante fue conseguir proveedores que estuvieran al nivel de lo que buscaban, para la producción del colchón, las almohadas y la base.

“Si bien nuestro canal de venta es el online, somos una empresa en donde la producción y la logística están entre los diferenciales que ofrecemos. Y todo esto buscando ofrecer un precio honesto para nuestros clientes”, explica Fiaschi.