En la capital de Dinamarca, Copenhague, se puede encontrar las Cisternas. Un depósito de agua que se transforma por la mano del hombre y también por obra de la naturaleza.

De depósito de agua, cueva de estalactitas, a espacio expositivo de arte contemporáneo. La arquitectura, claramente lo posibilita todo. En primer lugar, las Cisternas (Cisterns in Søndermarken) son un antiguo depósito de agua; construidas entre 1856 y 1859 para mejorar el suministro de la capital de Dinamarca. Y, también evitar los peligros de contagio, por ejemplo, en la epidemia de cólera, que unos años antes costó la vida a muchos habitantes de Copenhague.

Esta maravillosa construcción se ubica en Frederiksberg Hill (en el parque Søndermarken), el punto más alto de la capital y ciudad más poblada de Dinamarca. A 31 metros sobre el nivel del mar. La presión natural que surgió, permitió que se transportara hasta los hogares fácilmente. Por lo tanto, las Cisternas han sido cruciales para que Copenhague se convierta en una metrópolis moderna.

En detalle, el depósito era una cuenca abierta que parecía un espectacular espejo de agua frente al castillo de Frederiksberg. Luego, en 1891, la cuenca se cubrió con una estructura de hormigón moldeado. Al mismo tiempo, el “techo” se cubrió con césped, junto a una fuente central. Así, los 4.320 m2 de espacios subterráneos pasaron a tener el aspecto actual.

Las paredes y las separaciones de las habitaciones en las Cisternas están construidas con bloques de granito pesado. Mientras que, el piso es de hormigón fundido, las columnas que sostienen el techo son de mampostería. Las cisternas dejaron de funcionar como depósito de agua potable en 1933 y permanecieron durante décadas abandonadas y más o menos olvidadas.

Las cisternas cueva de estalactitas

La naturaleza ha tomado el control en muchos aspectos en las Cisterns in Søndermarken y realizó su propia construcción: las estalactitas. Son formaciones que cuelgan del techo y con el resultado de los depósitos minerales continuos por el agua que se filtra.

En este caso, son completamente únicas por las condiciones climáticas y ubicación. Las cisternas son la única cueva de estalactitas real de Dinamarca. Son muy numerosas y grandes, ya que se ha permitido que crezcan en paz durante décadas.

Son hermosas, frágiles y fascinantes y, al mismo tiempo, también una imagen del lento deterioro del edificio.

La arquitectura se reconvierte

El 2001, es el año en que oficialmente las Cisternas se transformaron en Museo de Arte Moderno. Se agregaron dos pirámides de vidrio y escaleras. Los Museos Frederiksberg tomaron el lugar en 2013 y transformaron los espacios subterráneos en el espacio de exhibición Cisternerne, cuyas exhibiciones de arte específicas del lugar se pueden visitar hoy. La experiencia es fascinante y total. Por la construcción, la ubicación y las condiciones naturales. Sin dudas, un lugar único.

Cada año, las Cisternas invitan a un artista o arquitecto de renombre internacional a crear una exposición especialmente para los espacios subterráneos, una exposición a gran escala que juega con y enfatiza la arquitectura, el clima, la atmósfera y la historia muy especiales de las Cisternas. Actualmente, el artista con su trabajo expuesto en este lugar tan especial es el argentino Tomás Saraceno.

Fuente: https://cisternerne.dk/