Las calles y las paredes hablan. Mensajes dibujados o en letras. El stencil no conoce límites y tiene a Argentina entre uno de sus descubrimientos más antiguos.

Por: Vale Trosch

“Mis ojos, que codician cosas bellas, como mi alma anhela su salud, no ostentan más virtud, que al cielo aspire, que mirar aquellas”, cuenta el poema de Miguel Ángel Buonarroti. El stencil se destaca precisamente porque está ante los ojos de quien esté prestando atención.

Se trata de una técnica con la que todas las personas se han cruzado, sin querer o sin saberlo. Ya que es arte callejero puro. Más allá de que puede encontrarse, por supuesto, en museos, galerías de arte, muestras y festivales.

El stencil, es la acción de estampar algo con la ayuda de una plantilla, con un diseño ya recortado. Asimismo, el proceso más creativo, sin dudas, es el de pensar y ejecutar un recorte. Ya que se trata de un trabajo meticuloso y preciso. Luego, la magia sucede en la pared y a través de pintura o aerosol.

Además, es una técnica milenaria. En Argentina el ejemplo más claro y destacado es el conjunto de manos estarcidas que se pueden encontrar en las Cuevas de las Manos. Esta muestra de arte en Santa Cruz data aproximadamente de 7.500 a.C.

Entre los ejemplos más importantes se encuentra Isla de Célebes, en Indonesia. Ya que tiene una antigüedad de unos 40.000 años. No obstante, se cree que el stencil surgió en la época del Imperio Romano. Sin embargo, se hizo popular en los 60 en Estados Unidos y Francia. Y lo hizo como una forma de arte callejero, similar al graffiti. En la actualidad, el stencil suele emplearse para plasmar dibujos con contenido político o social en muros o paredes en las ciudades.

La bicicleta en stencil, de Rosario al mundo

La obra “Las bicicletas de Rosario” es emblemática. La obra realizada por Fernando Traverso está compuesta de aproximadamente unos 350 dibujos. Que fueron realizados con un esténcil en forma de bicicletas en tamaño real. Además, están pintadas con aerosol de color negro. Y se encuentran distribuidas por muros de casas y edificios de la ciudad.

Otros artistas que alcanzaron fama mundial gracias a sus trabajos son el estadounidense Shepard Fairey (también conocido como OBEY) y el inglés Banksy (cuyo nombre real es desconocido). Sumado al francés Blek le Rat (1952), que ha llenado las calles de París de sus trabajos. Y, también, ha llegado a exponerse en el museo de arte moderno Georges Pompidou.