El buen descanso es uno de los aspectos más importantes de la salud. Sin importar si se trata de niños, jóvenes o adultos, el sueño reparador es necesario para el bienestar físico y mental. Al momento de dormir, el cuerpo y la mente no solo descansan y se regeneran, sino que los órganos y células trabajan con mayor intensidad.

Atentos a esta necesidad, la tecnología se ha fusionado con el descanso para trabajar en el diseño y fabricación de colchones y almohadas, mostrando importantes avances a lo largo de los años. Esto ha impactado de forma directa en la calidad de las horas de sueño de las personas.

En la actualidad, el uso de materiales innovadores como el látex, la espuma de alta densidad, según la composición y densidad, pueden ofrecer firmeza, adaptabilidad y soporte. Proporcionando una superficie de descanso cómoda y cálida que mejora las condiciones de descanso del cuerpo.

Innovaciones tecnológicas en la industria del descanso

Durante los últimos años, la industria de los colchones y las almohadas ha evolucionado notablemente. Brindando múltiples innovaciones que mejoraron de forma significativa las horas de sueño de las personas. Estas nuevas tecnologías ofrecen funciones avanzadas que incluyen materiales con memoria, nanoespuma y materiales híbridos, entre otras opciones.

Debido a su fórmula que combina gel y espuma con memoria, los colchones con gel con memoria son muy suaves y se adaptan con facilidad a la forma del cuerpo, ofreciendo un descanso cómodo y fresco. Asimismo, a diferencia de los colchones tradicionales, esta tecnología favorece la relajación muscular para disfrutar de un descanso reparador.

Por otra parte, los colchones fabricados con nanoespuma son muy parecidos a la espuma viscoelástica. Ya que incluyen una lámina fina de nanotecnología que mejora la adaptabilidad al cuerpo. Además, al no hacer ruido durante el movimiento, son ideales para personas que se agitan durante el descanso.

Por último, los colchones diseñados con materiales híbridos recuperan las mejores tecnologías y materiales para ofrecer mayor confort y adaptabilidad al cuerpo. En general, estos colchones cuentan con una capa que funciona de base, una capa con resortes de diferentes tipos, una capa de confort, una de espuma, un centro de apoyo y un topper para relajar la cabeza.

El impacto de los avances tecnológicos en la calidad del sueño

Además de usar la tecnología para el diseño y fabricación de colchones y almohadas, esta ha servido para desarrollar diferentes dispositivos orientados a mejorar de manera significativa la calidad del sueño de las personas.

En este sentido, los dispositivos para el seguimiento del sueño, por ejemplo, sirven para monitorizar los patrones de sueño. Ayudando a identificar tendencias, establecer metas de descanso y realizar ajustes que permitan mejorar la calidad de las horas de descanso.

Por su parte, existen aplicaciones que ayudan a que el cuerpo y la mente se relaje para poder alcanzar un mejor descanso. La mayoría de ellas funciona a través de prácticas de meditación y música relajante.

A los monitores y aplicaciones se les suman los sistemas de iluminación inteligente que sirven para ajustar la temperatura de color y la intensidad de la luz. Esto ayuda a regular el ciclo circadiano, el cual está vinculado al sueño, y así incrementar la calidad del descanso.

En el caso de personas que roncan, existe una amplia variedad de aplicaciones y dispositivos que ayudan a alcanzar una respiración más efectiva durante la noche y así reducir los ronquidos y apneas del sueño.

La evolución de los materiales en la fabricación de los colchones

En la prehistoria, los colchones solo funcionaban como un aislante que alejaba al cuerpo del frío del suelo. Años más tarde, en la Edad Antigua, se comenzó a pensar en la importancia de la comodidad y se empezaron a utilizar materiales que ayudaran a incrementar el confort.

De esta manera, las pieles de animales no solo se rellenaban con hierbas y hojas, sino que también se usaba lana, plumas y paja. Sin embargo, si bien la comodidad había aumentado, al estar hechos de materiales orgánicos, los colchones resultaban atractivos para que los insectos, parásitos y algunas especies de animales pequeños arman sus nidos.

Ya en la Edad Media, momento en que las camas ocupaban un lugar central dentro de los muebles del hogar y comenzaba a gestarse la idea de los dormitorios. Los colchones empezaron a hacerse con resortes dispuestos de forma horizontal. Años después, se comenzó a utilizar la técnica de los resortes verticales, la cual era muy similar a la actual, pero más artesanal.

Ya en el siglo XX, la tecnología alcanzó distintas áreas de la vida humana y los colchones empezaron a ser fabricados con espuma, resortes verticales, materiales viscoelásticos y materiales combinados, mejorando notablemente el confort durante el descanso.

¿Cuáles son los beneficios que los colchones de última generación tienen para la salud?

Muchos de los colchones de última generación están diseñados con materiales como látex o espuma de memoria que se adaptan a la forma del cuerpo. Esto sirve para proporcionar un soporte personalizado y reducir los puntos de presión.

En el caso de los colchones fabricados con sistemas de resortes avanzados, estos ofrecen un buen soporte para la columna vertebral que sirve para mejorar la postura y reducir los problemas en la espalda.

Asimismo, la tecnología puesta al servicio del descanso ha colaborado a reducir la transferencia de movimiento. Esto quiere decir que, si dos personas duermen juntas, los movimientos realizados por uno de ellos impactarán en menor medida en el sueño del otro.

En cuanto a los materiales de fabricación, estos no solo son de mayor calidad y resistencia, sino que en muchos casos son hipoalergénicos. Esto quiere decir que repelen los agentes alérgenos, creando un entorno de descanso seguro y saludable.

Por último, la mayoría de los colchones modernos permiten la circulación de aire, lo cual ayuda a controlar la humedad y prevenir el crecimiento de hongos y bacterias. Esto no solo resulta beneficioso para la salud, sino que también extiende la vida útil del colchón.